HISTORIA DEL COLEGIO

Doña Carmen Sanchez Lopez

Pionera en la Educación Católica Bilingüe, nació un 16 de octubre del año 1893, en Santiago, provincia de Veraguas. De un hogar formado por Don José Manuel Sánchez y Doña Francisca Robles de Sánchez. Nieta del comandante Sánchez quien fuera en aquel entonces, Secretario del Libertador Simón Bolívar y prima del Obispo Reverendo Vicente Cornejo.

 En 1913 se recibe como Maestra de Enseñanza Primaria en la Escuela Normal de Institutoras, en la Ciudad de Panamá.

Inicia su labor docente en Cañazas, continúa en Aguadulce y luego en la Escuela Normal, donde desempeñó el cargo de Inspectora.

En 1921 se traslada a la ciudad de Panamá y trabaja como maestra en la Escuela República de Ecuador.

En su ciudad natal tomó sus primeros cursos de inglés, ya que desde muy temprana edad se interesó en aprender el idioma.

Doña Carmen demostraba ser muy estricta y su presencia en ocasiones inspiraba algo de miedo, pero quienes tuvieron la oportunidad de conocerla, tratarla y convivir con ella nos definen a una mujer muy sensible, cariñosa y dulce, siempre dispuesta a colaborar en bien de la juventud y con un pensamiento futurista.

Fue una pionera en sus tiempos y pudo ver las necesidades futuras de la educación panameña. Ya que en aquellos tiempos no era fácil aprender el idioma inglés y no habían colegios que impartieran este tipo de educación. Es así como Doña Carmen ve la necesidad de crear una escuela que enseñara inglés y cuya religión fuera católica. Es así como da inicio a este gran sueño, que años más tarde sería una realidad. Recibe los consejos del Doctor Octavio Méndez Pereira y del Arzobispo Maestegui quienes la alentaron a que creara un colegio que hoy conocemos como Panama School.

Cuando el sueño de Doña Carmen se convirtió en realidad y empezaba a sonreírle la felicidad y el progreso; esta insigne educadora entregó su alma al creador un 28 de junio de 1944.

Como nos dice Alicia Castellón, un fruto de Doña Carmen, «descanse en paz Doña Carmen que nosotras sus hijas espirituales, repetiremos siempre donde nos encontremos los versos de nuestro himno, que usted siempre le agradó oírnos cantar».

Doña Carmen nos cuida desde el cielo, comprometámonos a continuar con su obra, cultivando la fe católica, propiciando el desarrollo intelectual y moral de los jóvenes puestos a nuestro cuidado.

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